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...Y entonces fui guiado

...Y entonces fui guiado

by : Sayyid Muhammad At-Tiyani As-Samawi

Este libro va, desde las diferentes sectas islamicas, en busca de la “Verdad” y de la “Verdadera Senda”, ya que todas ellas alegan ser la guia hacia ella. Sin embargo, Allah, Glorificado Sea, conoce la Verdad Absoluta, que naturalmente consiste sólo en una “Verdadera Senda”. Fuera de la Verdad nada prevalece sino el extravio.

Este libro es el esfuerzo de un sincero “buscador de la Verdad” que fue guiado hacia el “Sendero Recto”.

«A quienes se esfuerzan por Nosotros, ¡hemos de guiarles por nuestros caminos! ¡Allah esta, en verdad, con quienes hacen el bien!» (Sagrado Coran; 29:69)

Todo musulman sincero esta invitado a leer este libro atentamente, porque en el hay evidencias y respuestas explicitas a las cuestiones esenciales sobre las que difieren las principales escuelas.

Mi libro es una modesta pieza de trabajo. Es la anecdota de un viaje; la anecdota de un nuevo descubrimiento; no un descubrimiento tecnico o natural, sino uno en la esfera de las escuelas religiosas y filosóficas.

Puesto que cualquier descubrimiento esta basado fundamentalmente en un sano entendimiento y en una clara comprensión que diferencian a los seres humanos de las demas criaturas, me gustaria dedicar este libro a toda mente sana; una mente que hace brillar la verdad y la distingue del cúmulo de falsedades; una mente que pesa las palabras en la escala de la justicia, y siempre se revela en favor de la razón.

Una mente que compara las palabras y los dichos, y tiene la habilidad para discernir entre lo lógico y lo incoherente, y entre lo bueno y lo inadecuado. Allah, Glorificado Sea, dice:

«Aquellos que prestan atención a los dichos y siguen lo mejor de ellos, aquellos son guiados por Allah y ellos son los atentos»

A todos aquellos, yo dedico este libro, esperando que Allah, Glorificado y Elevado Sea, abra nuestras mentes y percepción antes que nuestros ojos, guie, e ilumine nuestros corazones; que nos muestre claramente el camino recto de forma que lo sigamos; que nos muestre claramente el camino equivocado de forma que lo evitemos, y nos acepte entre Sus siervos sinceros, pues ciertamente que el escucha y el responde.

Muhammad At-Tiyani As-Samawi

Prologo

Alabado sea Allah, el Señor del Universo, Quien creó al hombre de barro y lo moldeó con la mejor configuración, Quien lo favoreció sobre el resto de las criaturas e hizo que sus angeles mas cercanos se prosternaran ante el, Quien lo agració con el intelecto, el cual transforma su incertidumbre en certeza, Quien le dotó de ojos, una lengua y labios, y le mostró los dos caminos. Le envió mensajeros albriciadores y amonestadores, para alertarle e impedirle caer en los desvios del maldito demonio.

Le dijo que no adorara al diablo, puesto que es su enemigo declarado, y adorara a Allah solamente, siguiera Su sendero recto, con discernimiento, fe y un conocimiento certero, y que no imitara la creencia de sus antepasados, amigos y parientes que siguieron a quienes les precedieron sin ningún claro razonamiento. ¿Quien puede decir mejores cosas que quien suplica a Allah, realiza buenas obras y dice: “¡Yo soy de los Musulmanes!?”.

Las bendiciones, la paz, los saludos y las gracias del Todopoderoso sean sobre quien fue enviado como misericordia para el universo... defensor de todos los oprimidos y debiles... salvador de la humanidad sacandola desde la oscuridad de la ignorancia, hacia la guia del sendero iluminado de los buenos creyentes... Nuestro señor y maestro Muhammad ibn ‘Abdullah, Profeta de los Musulmanes y lider de los mas iluminados.

Que estas bendiciones y paz sean sobre su inmaculada y purificada descendencia a quien Allah ha elegido de entre el resto de la creación para que fueran guias de los creyentes y conocedores, y ejemplo de los sinceros y veraces. Fue expresada en el Generoso Coran la obligación de amarles tras alejar de ellos la impureza y tornarles infalibles. Allah ha prometido que quien suba a su arca sera salvado, y que todo el que se aleje de ella, perecera.

Que estas bendiciones y paz sean sobre sus compañeros honorables y fieles que le apoyaron, honraron, respetaron y se sacrificaron a si mismos por la victoria del Islam. Esos compañeros que conocieron la verdad; de este modo le juraron lealtad con convicción y permanecieron en el sendero recto sin alterarlo ni cambiarlo, y fueron de los agradecidos. Pueda Allah recompensarles por sus servicios al Islam y a los musulmanes.

Que estas bendiciones y paz sean sobre sus seguidores y sobre aquellos que se mantienen en su senda... hasta el Dia del Juicio Final.

Señor mio! Acepta de mi esta acción, pues Tú eres El que Todo lo Oye y El que Todo lo Sabe. ¡Señor mio! Dilata mi pecho, puesto que Tú eres Quien guia hacia la real certidumbre; ayúdame a expresarme, pues Tú concedes sabiduria a quien Te place de entre Tus fieles adoradores. ¡Señor mio! Incrementa mi conocimiento y reúneme con los benevolentes.

Una breve ojeada a mi vida

Todavia recuerdo cuando mi padre me llevó consigo por primera vez a la mezquita local donde las oraciones At-Tarawih eran realizadas durante el mes de Ramadan. Yo tenia entonces diez años de edad. el me presentó a los orantes quienes no pudieron disimular su asombro.

Supe previamente que el muaddib (maestro de Coran), habia hecho arreglos para que yo dirigiera las oraciones Al-Ishfa‘1 en comunidad, por dos o tres noches. Era habitual para mi rezar detras de la concurrencia junto con algunos niños del barrio, y esperar que el Imam llegara a la segunda parte del Coran, es decir: la Surah Mariam. Mi padre cuidó de que aprendieramos el Coran en la escuela coranica, como tambien en casa a traves de lecciones privadas impartidas a nosotros por el Imam de la mezquita, quien era un pariente ciego nuestro, que podia recitar todo el Coran de memoria.

Debido a que aprendi a recitar la mitad del Coran de memoria a una edad temprana y que el muaddib me habia enseñado todas las reglas para la correcta recitación coranica, y me habia examinado reiteradamente para cerciorarse de que habia entendido sus instrucciones, el quiso mostrar a los demas su buena influencia sobre mi.

Tras superar el examen y realizar las oraciones y recitación comunitarias de la mejor manera, tal como lo esperaban mi padre y el muaddib, todos los hombres vinieron hacia mi, me saludaron asombrados, agradecieron al maestro que me enseñó y felicitaron a mi padre. Luego todos alabaron a Allah por la gracia del Islam y por las “bendiciones del Shaij”.

El recuerdo de los dias que siguieron permanecen conmigo aún hoy... Alcance gran prestigio y mi reputación trascendió nuestro barrio hacia toda la ciudad. Aquellas noches de Ramadan han dejado sus huellas religiosas sobre mi hasta este dia, y cada vez que atravieso por un episodio de confusión, siento que hay un extraño poder que me atrae y me retorna al camino. Cada vez que senti la debilidad del alma y el vacio de la vida, estos recuerdos vinieron a mi para elevarme espiritualmente y encender en mi conciencia la llama de la fe, a fin de poder soportar las responsabilidades.

La responsabilidad que me fue dada por mi padre, o mas especificamente por mi muaddib, para conducir al grupo en las oraciones a una edad temprana, me hizo sentir como si yo no estuviera haciendo lo suficiente, o al menos no estuviera al nivel que se esperaba de mi.

Debido a eso, pase mi infancia y mi adolescencia en relativa rectitud, pero no sin algún juego inocente y un anhelo por conocer e imitar. A lo largo de todo ese periodo, estuve rodeado por la protección divina que me hacia distinguible entre mis hermanos por mi calma y serenidad, y por estar en el sendero recto, lejos de todos los actos inmorales.

No debo olvidar mencionar que mi madre -que Allah bendiga su alma- ejercia una gran influencia sobre mi. Ella es la que abrió mis ojos, y me enseñó los capitulos (surah) cortos del Sagrado Coran, las oraciones y las normas de la pureza ritual. Me tuvo a su especial cuidado debido a que yo era su primer hijo, mientras que veia junto a ella a la primera esposa de mi padre desde hacia muchos años, que tenia hijos que se le acercaban en edad. Quizas ella encontró regocijo en educarme, pues rivalizaba con la primera esposa y los hijos de mi padre.

El nombre Tiyani, que me fue dado por mi madre, tiene un significado especial en la familia As-Samawi que habia adoptado la Tariqah (orden) sufi de Tiyani desde que fue visitada por un hijo del Shaij Ahmad At-Tiyani que habia venido de Argelia. Mucha gente de Qafsa -la ciudad natal de mi familia- adoptó la orden sufi de Tiyani, especialmente las familias adineradas y educadas que ayudaban a difundir la orden.

A causa de mi nombre, llegue a ser querido en la casa Samawi -en donde habitaban mas de veinte familias-, como asi tambien fuera de ella, especialmente entre aquellos que estaban relacionados con la orden de Tiyani. Es por eso que muchos de los ancianos orantes que estaban presentes en las noches de Ramadan antes mencionadas, venian a felicitar a mi padre y besaban mi cabeza y mi mano diciendo: “Esto es parte de las bendiciones de nuestro maestro, el Shaij Ahmad At-Tiyani”.

Vale la pena mencionar que la orden sufi de Tiyani esta muy difundida en Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Sudan y Egipto, y aquellos que creen en ella, de una u otra manera, son fanaticos a su respecto. Ellos no visitan la tumba de otros sabios porque, de acuerdo a su creencia, adquirieron su conocimiento entre si, mientras que el Shaij Ahmad At-Tiyani obtuvo su conocimiento directamente del Mensajero de Allah, Muhammad (BP), a pesar del hecho de que vivió trece siglos despues que el Profeta (BP).

Narran que el Shaij Ahmad At-Tiyani solia comunicarse con el gran Profeta (BP) hablandole mientras estaba despierto y no durante su sueño. Asimismo dicen que las oraciones completas que fueron inventadas por el Shaij son mejores que terminar el Sagrado Coran cuarenta veces.

A fin de ser breve, dejare de hablar sobre la Tariqah sufi de Tiyani en esta etapa del libro, y si Dios quiere, me referire a ella luego.

De ese modo, creci con esta creencia, como cualquier otro muchacho en nuestro pueblo. Todos eramos musulmanes -Alabado sea Allah- que perteneciamos a la escuela Sunni y que seguiamos las enseñanzas del Imam Malik ibn Anas, Imam de Darul Hiyrah. Sin embargo, en africa del Norte, estamos divididos en nuestras órdenes sufis. Por ejemplo, sólo en Qafsa, estan: At-Tiyaniiah, Al-Qadiriiah, Ar-Rahmaniiah, As-Salamiiah y Al-Isawiiah.

Por cada una de las órdenes antedichas, hay seguidores y partidarios que pueden narrar la orden y recitar sus poemas y dhikr (invocación a Dios) en todas las ceremonias especiales tales como bodas, circuncisiones y promesas. A excepción de algunos aspectos negativos, estas Tariqas Sufis jugaron un importante papel en preservar los ritos religiosos, y en mantener el respeto por los próximos a Allah y por los benevolentes.
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1. Oraciones Al-Ishfa‘: tambien llamadas At-Tarawih, debido al descanso que se toma entre cada Rak‘at. Llamada Al-Ishfa‘ porque obrara como mediadora en el Dia del Juicio para quien la realice, como relatan los Sunnis.

Yo tenia dieciocho años de edad cuando la Sociedad Nacional Tunecina de Scouts acordó enviarme como uno de los seis representantes tunecinos, a la primera conferencia para scouts arabe-islamicos que tuvo lugar en La Meca. Yo era el miembro mas joven de la misión y ciertamente el menos instruido, pues se encontraban conmigo dos directores de escuela, un profesor de la capital, un periodista y un quinto cuya ocupación yo no conocia, aunque mas tarde me di cuenta de que el era un familiar del entonces Ministro de Educación.

El recorrido fue mas bien indirecto; nuestra primera parada fue Atenas, donde permanecimos tres dias; la próxima fue Amman, la capital de Jordania, en la que permanecimos cuatro dias, y luego llegamos a Arabia Saudita y participamos de la conferencia y realizamos los ritos de peregrinación y de ‘Umrah.

No puedo describir lo que senti cuando me encontre ante la Casa de Allah por primera vez... Mi corazón latia tan rapido que senti como si se estuviera saliendo de mi pecho para ver esta antigua Casa por si sólo, y las lagrimas brotaban de mis ojos sin cesar. Imagine que los angeles me transportaban sobre los peregrinos hacia arriba del techo de la Sagrada Ka’bah y respondia al llamado de Allah desde alli: “¡Allah!.. Aqui estoy, tu siervo vino hacia Ti para responder a Tu invocación... Labbaika Allahumma, Labbaik”.

Escuchando a otros peregrinos, entendi que la mayoria de ellos habia esperado mucho tiempo y ahorrado durante toda su vida para poder llegar a La Meca.

En mi caso, el viaje fue repentino y no me prepare para el. Recuerdo a mi padre cuando vio el boleto del avión y supo de seguro que yo iba a realizar la Peregrinación, llorando, besandome, y diciendome: “¡Felicitaciones hijo mio! Allah ha determinado que tú debes realizar la Peregrinación antes que yo a esta edad, porque tú eres el hijo de nuestro maestro Ahmad At-Tiyani... Reza por mi en la Casa de Allah para que el me perdone y conceda la Peregrinación a su Casa Sagrada...”

Senti que Allah Mismo me convocó, cuidó de mi y me condujo hacia el lugar al que todos anhelan visitar, aunque algunos no pueden hacerlo.

Como respuesta al favor de Allah, me entregue por completo a mis oraciones, Tawaf (circunvalación alrededor de la Ka’bah) y Sa‘i (el trote entre las dos montañas de Safa y Marwa), e incluso bebi abundantemente del agua de Zamzam y subi a las montañas donde la gente se esforzaba por llegar a la cueva de Hira, en la montaña An-Nur. Cuando llegue alli me revolque en el suelo como si estuviera en el regazo del Noble Profeta, y senti como si percibiera el perfume de su santa respiración... ¡Que grandes recuerdos!... Todo aquello dejó en mi una impresión tan profunda que nunca olvidare.

Allah ha cuidado de mi de muchas maneras, pues fui querido por todo el que conoci en la conferencia, y muchos pidieron mi dirección para escribirme en el futuro. En cuanto a mis compañeros tunecinos, me tuvieron a menos desde el primer encuentro que tuvimos en la Capital de Túnez cuando nos preparabamos para el viaje. Percibi esto por parte de ellos, pero fui paciente porque sabia que la gente del Norte desprecia a la gente del Sur y la considera atrasada. Pronto sus opiniones cambiaron y comenzaron a apreciarme bastante.

A lo largo de todo el viaje y durante la conferencia y la Peregrinación, demostre ser digno de su respeto debido a mi conocimiento sobre poesia y el logro de muchos premios. Regrese a mi pais con mas de veinte direcciones de mis compañeros de diferentes nacionalidades.

Permanecimos veinticinco dias en Arabia Saudita, durante los cuales encontramos a muchos ‘Ulama (sabios musulmanes) y escuchamos sus disertaciones. Fui influido por algunas de las creencias de la secta Wahabi, a la cual admiraba y deseaba que todos los musulmanes la siguieran. En realidad, yo pensaba que habian sido elegidos por Allah de entre todos sus siervos para custodiar Su Casa porque eran las personas mas puras y sabias de la creación de Allah sobre la faz de la tierra, pues Allah los habia enriquecido con el petróleo para que pudieran asistir y velar por la seguridad de los peregrinos, huespedes del Misericordioso.

Cuando regrese de la Peregrinación a mi pais, yo llevaba puesta la vestimenta nacional saudita, y me sorprendi por la recepción que mi padre habia preparado. Mucha gente se congregó en el aeropuerto, dirigida por los Shaij de las órdenes sufis Isawiiah, Tiyaniiah y Qadiriiah, con tambores y banadir1.

Me condujeron a traves de las calles de nuestra ciudad gritando La ilaha illa Allah (No hay divinidad sino Allah) y Allahu Akbar (Allah es el mas Grande). Cada vez que pasabamos por una mezquita me detenian por un breve momento mientras que la gente a mi alrededor, especialmente los ancianos, venian a felicitarme con lagrimas en sus ojos anhelando ver la Casa de Allah y detenerse frente a la tumba de Su Profeta. La gente no estaba acostumbrada a ver en Qafsa a un joven peregrino (hayy) de mi edad.

Durante ese periodo, vivi los dias mas felices de mi vida; mucha gente, incluyendo a las personas notables de la ciudad, vinieron a visitarme y a felicitarme. A menudo me pedian que leyera Al-Fatihah (la Sura de Apertura del Coran) con las súplicas en presencia de mi padre. A veces me sentia avergonzado y otras bastante animado. Cada vez que un grupo de visitantes salia, mi madre entraba para desparramar incienso para librarme de la maldad de los envidiosos y de las astucias de los demonios.

Mi padre no detuvo la celebración por tres noches seguidas, a la que asistieron los sufis tiyanies. Cada dia el sacrificaba una oveja para un banquete. La gente me hacia todo tipo de preguntas y en la mayoria de mis respuestas yo elogiaba y mostraba admiración por los sauditas ¡¡A causa de sus esfuerzos por apoyar y difundir el Islam!!

Pronto la gente comenzó a decirme Hayy (Peregrino) y cada vez que alguien llamaba por ese nombre sólo se referia a mi. Gradualmente me volvi muy conocido, especialmente en los ambitos religiosos, como la Hermandad Musulmana, e iba por las mezquitas disertando sobre temas religiosos diciendole a la gente que no besara las tumbas o tocara las maderas por bendiciones. Hice esfuerzos por convencerlos de que estos son signos de politeismo.

Mis actividades comenzaron a aumentar y fui impartiendo lecciones religiosas en las mezquitas los viernes, antes de la Jutbah (discurso) del Imam. Me trasladaba desde la mezquita de Abi Ia‘qub hasta la Gran Mezquita, porque las oraciones del Viernes se celebraban en diferentes momentos en las dos mezquitas; al mediodia en la primera y durante la tarde en la última.

Los domingos mis clases eran en su mayor parte asistidas por los alumnos de la escuela secundaria donde yo enseñaba Tecnologia y los principios de la Tecnica. Ellos me querian y apreciaban mis esfuerzos, pues les di mucho de mi tiempo al tratar de ayudarles a quitar las nubes de sus mentes debido a las enseñanzas de los profesores de Filosofia ateos, materialistas y comunistas... ¡que eran bastantes! Mis alumnos solian esperar ansiosos estos ciclos religiosos y algunos de ellos venian a mi casa porque solia comprar cantidad de libros islamicos y leerlos minuciosamente para conducirme a mi mismo por encima del nivel de las diferentes preguntas que solian hacerme.

Durante el año en el que hice la Peregrinación a La Meca, complete la otra mitad de mis deberes religiosos al casarme2. Era el deseo de mi madre verme casado antes de que muriese ella, ya que ella habia asistido a las bodas de todos mis medio-hermanos. Allah le otorgó lo que deseaba y yo cumpli con lo que ella anhelaba, casandome con una joven mujer a la que yo nunca antes habia visto. Mi madre murió despues de haber presenciado el nacimiento de mi primer y segundo hijo, y dos años atras fue precedida por mi padre, quien habia hecho, dos años antes, la Peregrinación a La Meca, arrepintiendose sinceramente de sus pecados.

La Revolución Libia sucedió durante el periodo en que los arabes y musulmanes estaban percibiendo su vergonzosa derrota en su guerra contra los israelies y veiamos a un joven, que era el lider de la revolución, hablando en nombre del Islam, rezando entre su gente en la Mezquita y llamando a la liberación de Quds (Palestina).

Me senti atraido por su ideas, al igual que muchos jóvenes musulmanes de los paises arabes e islamicos, y a causa de eso organizamos una visita cultural a Libia y reunimos un grupo constituido por cuarenta docentes. Visitamos el pais al comienzo del triunfo de la revolución y cuando regresamos a casa estabamos muy confiados y llenos de esperanza por un mejor futuro para los musulmanes y arabes del mundo entero.

Durante los años previos, mantuve correspondencia con algunos conocidos y mi amistad con algunos de ellos se volvió muy intima, de modo que insistieron que los visitara. De esa manera, hice todos los preparativos para un viaje durante las vacaciones de verano que duró tres meses. Planee ir a Libia y a Egipto por carretera y desde alli, a traves del mar, hacia Libano, Siria, Jordania y luego a Arabia Saudita. Me propuse hacer la ‘Umrah alli y renovar mi compromiso con los Wahabitas en cuyo favor hice una campaña entre los jóvenes estudiantes y en las mezquitas que eran frecuentadas por la “Hermandad Musulmana”.

Mi prestigio pasó desde mi ciudad natal hasta otras ciudades vecinas a traves de visitantes que a veces asistian a la oración del Viernes, escuchaban las clases, y luego regresaban a sus comunidades. Mi reputación impresionó al Shaij Ismail Al-Hadifi, lider de la orden sufi de Tuzer, capital de Al-Jarid y suelo natal del famoso poeta Abul Qasim Ash-Shabbi. Este Shaij tiene muchos seguidores en Túnez y en el extranjero, especialmente entre las clases obreras de Francia y Alemania.

Recibi una invitación de su parte por medio de sus representantes en Qafsa, quienes me escribieron una larga carta agradeciendo mis servicios al Islam y a los musulmanes. En la carta afirmaban que las cosas que yo estaba haciendo no me conducirian mas cerca de Allah puesto que no seguia la linea de algún Shaij reconocido, según el famoso hadiz entre ellos: “El que no tiene Shaij, ¡su Shaij sera el demonio!!”, y tambien me advertian: “Tú necesitas un Shaij para que te muestre el camino, de lo contrario la mitad de tu conocimiento no estara completo”. Me informaron que Sahibuz Zaman (“El Señor de la epoca”. Apodo de Imam Mahdi (P) con el que ellos denominaban a su Shaij), el Shaij Isma‘il mismo, me habia elegido entre toda la gente para estar en su reservado circulo de seguidores.

Mi corazón se colmó de alegria cuando supe la novedad; en realidad, llore a causa de esta atención divina que me habia elevado desde una posición alta y buena hacia una mas alta y mejor, porque yo habia estado siguiendo en el pasado los pasos de Saiid Al-Hadi Al-Hafian, quien era un Shaij sufi conocido por lo que se cuenta de sus muchos milagros y portentos realizados, y yo habia llegado a ser uno de sus seguidores mas fieles. Ademas, acompañe a Saiid Saleh Bissa’ih, a Saiid Al-Guilani y a otros lideres sufis contemporaneos; por lo tanto, espere ansiosamente aquel encuentro.

Cuando entre a la casa del Shaij, examine curiosamente los rostros, y el lugar estaba lleno de seguidores, entre los cuales habia religiosos usando túnicas de color claro. Despues de los saludos protocolares, el Shaij Isma‘il se presentó y cada uno se levantó y comenzó a besar sus manos con gran respeto. Su asistente me guiñó un ojo para decirme que este era el Shaij, pero no demostre ningún entusiasmo ya que esperaba algo diferente a lo que estaba viendo.

Habia dibujado un cuadro imaginario de el en mi mente de acuerdo a lo que sus representantes y seguidores me habian hablado sobre sus milagros y portentos, y todo lo que vi fue a un anciano corriente sin solemnidad ni deferencia. Durante el encuentro fui presentado a el por su asistente y el Shaij me recibió afectuosamente, me sentó a su derecha y me ofreció algo de comer.

Despues de la cena comenzó la ceremonia ritual y el asistente me presentó nuevamente para prestar juramento al Shaij. Todos me felicitaron despues de eso abrazandome y bendiciendome. Mas tarde comprendi, a traves de su conversación, que ellos habian oido mucho sobre mi, lo que me animó a discrepar con algunas de las respuestas dadas por el Shaij a preguntas de la audiencia, basando mi punto de vista en el Coran y en la Sunnah.

Tal comportamiento llevó a algunos de los presentes a expresar su disgusto y a considerar eso como malos modales en presencia del Shaij, pues tenian la costumbre de no hablar en su presencia sino con su permiso. El Shaij percibió la inquietante atmósfera y trató de apaciguar la situación usando su ingenio; el dijo: “Aquel cuyo comienzo esta encendido, su final sera resplandeciente”. Los oyentes tomaron eso como un signo de parte del Shaij que garantizaria mi final resplandeciente y me felicitaron por ello. Sin embargo el Shaij era ingenioso y muy habil, por lo tanto no me permitió continuar con esa molesta incursión y nos narró la siguiente historia:

“Un dia un hombre sabio asistió a una clase conducida por cierto mistico. El mistico pidió al hombre sabio que fuera y se purificara con el gusl (baño ritual); por lo tanto el hombre sabio fue y se purificó; luego regresó a la clase. El mistico reiteró su demanda: ‘Ve y purificate’. El hombre sabio fue y nuevamente se purificó pensando que la primera vez no lo habia hecho correctamente. Cuando regresó a la clase, el mistico nuevamente le dijo que se purificara. El hombre sabio comenzó a llorar y dijo: ‘Maestro, yo me he purificado según mi conocimiento y practica y sólo falta que Allah, a traves de ti, lo apruebe’. En ese momento el mistico dijo: ‘Ahora puedes sentarte’”.

Me percate de que era a mi a quien se referia el Shaij en la historia, y todos los demas se dieron cuenta tambien, ya que me increparon cuando el Shaij nos dejó para tomar un descanso. Me pidieron que permaneciera en silencio y que mostrara respeto en presencia del Shaij de la epoca, no sea que haga vanas mis obras, basando su argumento en el versiculo coranico:

«¡Creyentes! ¡No eleveis vuestra voz por encima de la del Profeta! ¡No le hableis en voz alta, como haceis entre vosotros! Os expondriais a hacer vanas vuestras obras sin daros cuenta» (Sagrado Coran; 49:2)

Entonces reconoci mis limites, por lo tanto cumpli y obedeci las órdenes y consejos. El Shaij me mantuvo cerca suyo y posteriormente permaneci con el tres dias, durante los cuales le hice muchas preguntas, algunas de ellas para poner a prueba su conocimiento.

El Shaij sabia eso y solia responderme diciendome que en el Coran hay cosas manifiestas y otras ocultas hasta en un septimo grado, uno mas oculto que el anterior. el abrió su caja fuerte privada para mi y me mostró su silsilah (serie ininterrumpida de maestros) que contenia los nombres de personas sabias y piadosas que lo conectaban y relacionaban con el Imam Ali -que Allah ilumine su rostro-, por medio de muchas personas tales como Abul Hasan Ash-Shadhili.

Vale la pena mencionar aqui que estos encuentros que eran conducidos por el Shaij son espirituales, y generalmente comienzan con la recitación melodiosa, por parte del Shaij, de algunas aleyas del Coran. Tras eso lee unos cuantos versos poeticos y lo acompañan los discipulos con canticos y “Dhikr” que memorizan. Estos canticos estan principalmente centrados en el renunciamiento a esta vida, el deseo de procurar el mas alla, y en el desapego y la abstinencia.

Despues de haber finalizado esta parte, el primer discipulo del lado derecho del Shaij lee lo que el puede del Coran y cuando dice: “Allah el Grandisimo es Veraz”, el Shaij comienza a recitar una nueva poesia y toda la congregación lo ayuda a terminarla; luego cada persona lee una aleya coranica. Despues de esto, los hombres comienzan a inclinarse poco a poco hacia la izquierda y hacia la derecha, moviendose al ritmo de los canticos hasta que el Shaij se levanta, y con el toda la congregación, formando un circulo con el en el centro.

Despues comienzan a repetir obsesionadamente: “Ah, Ah, Ah...”, y el Shaij da vueltas en el centro dirigiendose cada vez a uno de ellos hasta que el ritmo se torna vehemente y comienzan a hacer movimientos mientras vociferan en forma parecida al sonido de los tambores. Algunos saltan con movimientos alocados y elevan sus voces con sonidos coordinados pero irritantes, hasta que vuelve la quietud despues del esfuerzo y la fatiga. El Shaij lee los últimos trozos del cantico poetico y todos circulan uno tras otro para besar la cabeza y los hombros del Shaij. Luego todos se sientan.

Participe con aquellas personas en algunos de sus ritos, pero no con convencimiento, ya que contradecian mis creencias de no atribuir ningún asociado a Allah, es decir, no adorar a nadie sino a Allah. Cai en el piso con lagrimas en los ojos, confundido y desconcertado entre dos ideas contrapuestas. Una era la ideologia sufi, en la que el ser humano vive en un ambiente sumamente espiritual y esta profundamente lleno de sentimientos de ascetismo, desapego y acercamiento a Allah, por medio de Sus santos piadosos y Sus siervos sabios. La otra era la ideologia Wahabi que me habia enseñado que todo eso era atribuir asociados a Allah y que Allah no perdona el politeismo.

Si el mismo Muhammad, el Enviado de Dios (BP), no puede beneficiarnos ni podemos dirigirnos a el para que interceda ante Allah, Alabado sea, entonces, ¿que valor pueden tener estos santos y virtuosos que vinieron despues de el?

A pesar de la nueva posición que me habia otorgado el Shaij, pues me nombró su asistente en Qafsa, yo no estaba totalmente convencido interiormente, si bien a veces simpatizaba con las órdenes sufis, y sentia que debia continuar respetandolas y venerandolas por consideración a aquellos santos y virtuosos de entre los siervos de Allah. A menudo discutia y polemizaba basando mis argumentos en la aleya coranica:

«Y no invoqueis junto a Allah a otro dios, pues no hay divinidad excepto El» (Sagrado Coran: 28:88)

Y si alguien me decia que Allah el Altisimo dijo:

«¡Oh creyentes! Temed a Allah y procurad el medio para llegar a el» (Sagrado Coran: 5:35),

...rapidamente respondia a este como me enseñaron los ‘Ulama sauditas: “El ‘medio’ se refiere a la acción sincera”.

De todas maneras vivi aquel confuso periodo con las ideas desordenadas. A veces algunos discipulos venian a mi casa y organizabamos metódicas veladas y llevabamos a cabo Al-‘Imarah (un tipo de dhikr).

Los vecinos comenzaron a quejarse por los molestos sonidos que salian de nuestras gargantas al decir “Ah”, aunque no me lo manifestaban a mi, sino que se quejaban ante mi esposa, por medio de las suyas.

Cuando me entere de esto le pedi al grupo que celebrara los dhikr en la casa de alguno de ellos y me disculpe diciendo que haria un viaje al extranjero por tres meses... Me despedi de mi familia y de mis amigos y me encomende sólo a Allah, pues no le asocio nada a el.
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1. Banadir: Especie de tambores en forma de pandereta utilizados por los sufis para las alabanzas y dhikr. Se dice que el primero en usarlos fue Saiid ‘Abdus Salam Al-Asmari y que su bandir le fue bajado del cielo(!)

2. N. del T.: refiriendose a un dicho del Profeta (BP) donde considera al hecho de casarse como haber cumpido con la mitad de los deberes religiosos.

Mi estadia en Tripoli, capital de Libia, no se prolongó sino lo necesario para obtener el visado de la Embajada egipcia para entrar a la tierra de Kinana, es decir, Egipto. Encontre alli muchos amigos que me ayudaron; que Allah recompense sus esfuerzos. En el camino hacia El Cairo, un largo camino que nos tomó tres dias con sus noches, comparti un taxi con cuatro egipcios que trabajaban en Libia, que volvian a su patria.

A traves del viaje yo conversaba con ellos y les leia el Coran por lo que me gane su afecto y cada uno me invitó a hospedarme con ellos. Elegi a uno: Ahmad, de quien me sentia complacido por su piedad y temor a Allah, que me brindó un alto nivel de hospitalidad y acogida -que Allah lo recompense-.

Permaneci en El Cairo veinte dias, durante los cuales visite al cantante Farid Al-Atrash, en su departamento con vista al Nilo, a quien yo admiraba por lo que habia leido sobre su moral y humildad en las revistas egipcias que nos llegaban a Túnez, pero sólo logre encontrarme con el por veinte minutos porque se disponia a salir hacia el aeropuerto, para viajar al Libano.

Tambien visite al Shaij ‘Abdul Basit Muhammad ‘Abdus Samad, el famoso recitador del Coran, quien me maravilló sobremanera. Permaneci con el tres dias y durante ese tiempo debati con sus amigos y parientes sobre muchos temas. Se sorprendieron por mi entusiasmo religioso, por mi sinceridad y por mis conocimientos. Si hablaban sobre arte, yo opinaba; y si hablaban sobre ascetismo y sufismo, les contaba que yo seguia la orden Tiyani, e igualmente la Madani. Si hablaban sobre Occidente, les narraba sobre Paris, Londres, Belgica, Holanda, Italia y España, a los que visite durante las vacaciones de verano; y si hablaban sobre la Peregrinación, les contaba que habia hecho la Peregrinación a La Meca y que estaba en camino a realizar la ‘Umrah.

Les narraba sobre los lugares que no eran conocidos ni por gente que habia estado en la Peregrinación siete veces, tales como las cuevas de Hira’ y Zaur, y el Altar de Isma‘il. Si hablaban sobre ciencias y descubrimientos, les indicaba los nombres y definiciones cientificos; y si discutiamos sobre politica, los dejaba callados con mis puntos de vista, diciendo: “Pueda Allah bendecir el alma de An-Nasir Salah-ud Din Al-Aiiubi (Saladino), quien se prohibió a si mismo sonreir y mucho menos reir, y cuando alguno de sus intimos amigos lo criticaba diciendo: “Al gran Profeta (BP) a menudo se lo veia sonriendo hasta mostrar sus dientes”, el les contestaba: “¿Cómo quieres que sonria cuando la Mezquita Al-Aqsa esta ocupada por los enemigos de Allah?... ¡No!.. Por Allah que no sonreire hasta que la libere o muera”.

Algunos de los Shaij de Al-Azhar solian venir a estos encuentros y se sorprendian de cómo yo habia memorizado aleyas coranicas y dichos del Gran Profeta Muhammad (BP); ademas estaban impresionados por mis fuertes argumentos y me preguntaban en que universidad me habia graduado. Solia responderles orgullosamente que me habia graduado en la Universidad Az-Zaitunah que fue fundada antes que Al-Azhar, y añadia que los Fatimidas -quienes fundaron Al-Azhar- provenian de la ciudad Al-Mahdiah, en Túnez.

Asi conoci a muchas personas sabias y virtuosas en la distinguida Universidad Al-Azhar, quienes me obsequiaron algunos libros.

Cierto dia, mientras me encontraba en la oficina de un responsable de los asuntos de Al-Azhar, un miembro de la Junta de Mando de la Revolución Egipcia llegó para invitarlo a una reunión de Comunidades Musulmanas y Coptas en una de las mas grandes Compañias Egipcias de Ferrocarril de El Cairo. Esto fue inmediatamente despues de los actos de sabotaje acaecidos despues de la guerra de Junio.

el no queria ir a menos que yo lo acompañara, por lo tanto acepte la invitación y me sente en el sitial de honor entre la gente de Al-Azhar y el padre Shnodah. Tambien se me pidió que dirigiera unas palabras a los presentes, lo que hice con facilidad debido a mi experiencia en dar clases en las Mezquitas y Juntas Culturales de mi pais.

Lo principal de todo lo que he mencionado en este capitulo es que comence a sentirme muy grande y me dominaron algunos sentimientos de vanidad, e imagine que efectivamente yo habia llegado a ser un sabio. ¿Y por que no habria de sentirme de ese modo, cuando asi lo habian testimoniado los ‘Ulama de la distinguida Al-Azhar?; algunos de ellos me dijeron: “Tu lugar deberia estar aqui, en Al-Azhar”.

Lo que realmente me hizo sentir honrado y orgulloso de mi mismo, fue el hecho de que el Enviado de Allah (BP) me permitiera ver algunas de sus reliquias. El responsable de la Mezquita de Saiid Al-Husain, en El Cairo, me llevó a una habitación que solamente el podia abrir. Despues que entre, el echó llave detras nuestro, abrió un cofre y sacó la camisa del Gran Profeta (BP) para mostrarmela. Bese la camisa; luego me mostró otras reliquias que pertenecian al Profeta (BP) y sali de la habitación llorando e impresionado por la atención del Profeta hacia mi persona en especial. Ademas, el responsable de la mezquita no me pidió ni un centavo; en realidad, el se rehusó a tomar lo que yo le ofrecia y tan sólo aceptó algo despues de mi insistencia. Luego me felicitó por ser uno de aquellos que han sido honrados por la gracia del Gran Profeta (BP).

Tan profunda impresión dejó en mi este suceso, que pense por varias noches sobre lo que los wahabi dicen respecto a que el Gran Profeta murió y terminó su misión como cualquier otra persona al morir.

No me conformó esa idea y me convenci de la falsedad de esa creencia, pues si el martir que muere luchando en el sendero de Allah no esta muerto sino vive ante su Señor, siendo agraciado, entonces, ¿cómo podria ser de otra manera con el maestro de los primeros y los últimos? Estos sentimientos crecieron intensamente, aclarandose sobre la base de lo que habia aprendido con anterioridad de los Sufis, quienes dan a sus Shaij y santos capacidad de poder e influencia en el curso de los sucesos, reconociendo que sólo Allah es El que les da ese poder, porque ellos Le obedecen, Alabado sea, y aceptan Su designio. ¿Acaso no se expresa en el sagrado dicho: “Obedeceme siervo Mio y seras como Yo. Diras que algo sea, y sera?”.

Esta lucha interna comenzó a surtir efecto en mi. Para entonces yo ya habia llegado al final de mi estadia en Egipto, pero no antes de visitar, en los últimos dias, una cantidad de mezquitas, y rezar en todas ellas: desde las mezquitas de Malik y Abu Hanifah, hasta las de Ash-Shafi‘i y Ahmad ibn Hanbal; luego las de Saiidah Zainab y Saiid Al-Husain. Tambien visite la zawiah de la orden sufi de Tiyani.

Tengo muchas y largas anecdotas sobre estas visitas, pero prefiero ser breve.

Un Encuentro a bordo del buque

Llegue a Alejandria el dia programado, a tiempo para reservar un lugar en el buque egipcio que se dirigia a Beirut. Me sentia agotado y exhausto, tanto fisica como mentalmente, por lo tanto, tan pronto como subi al buque fui a la cama que me fue asignada. Habre dormido un poco y el buque navegado unas dos o tres horas, cuando me despertó la voz de mi vecino diciendo: “El hermano parece estar cansado”. Yo respondi: “Asi es, pues me fatigó el viaje desde El Cairo hasta Alejandria porque madrugue para llegar a termino, por lo tanto dormi muy poco anoche”.

Me di cuenta por su acento que el hombre no era egipcio, y, como de costumbre, mi curiosidad me impulsó a saber de el, por lo que me presente. Supe que era un profesor iraqui de la Universidad de Bagdad y su nombre era Mun‘im. Habia venido a El Cairo a presentar su tesis doctoral en Filosofia, en la Universidad Al-Azhar.

Comenzamos nuestra conversación hablando sobre Egipto, el mundo arabe y musulman, la derrota arabe y la victoria de los judios y sobre otros temas afligentes. Mientras conversabamos, dije que la razón de la derrota era a causa de las divisiones de los arabes y musulmanes en pequeños paises y en múltiples sectas y escuelas filosóficas, pues a pesar de su gran número, no tienen peso ni valor ante sus enemigos.

Hablamos mucho sobre Egipto y los egipcios, y ambos estuvimos de acuerdo en las razones de la derrota. Añadi que estaba en contra de estas divisiones que nos eran acentuadas por los poderes imperialistas a fin de facilitarles nuestra ocupación y humillación, y que nos continuabamos diferenciandonos hasta entre los Hanafi y los Maliki; y le conte un penoso suceso que me ocurrió en la Mezquita de Abu Hanifah, en El Cairo.

Mientras estaba alli, rece la oración de la tarde (Al-‘Asr) con los hombres; y despues de que finalizamos, el hombre que estaba ubicado junto a mi me preguntó con enfado: “¿Por que no cruzas tus manos durante las oraciones?”. Le respondi con respeto y cortesia que los Maliki prefieren dejar caer sus manos a los costados, y que yo era un Maliki, y me dijo: “Ve, pues, a la mezquita de los Maliki y reza alli”. Abandone la mezquita sintiendome hastiado y disgustado por ese comportamiento que me dejó sumamente perplejo.

Entonces el profesor iraqui sonrió y me dijo que el era Shi‘a. Me inquiete por esta noticia y sin reflexionar, dije: “Si hubiera sabido que tú eras Shi‘a, no hubiera hablado contigo”. el preguntó: “¿Por que?”. Respondi: “Porque ustedes no son musulmanes. Ustedes adoran a Ali ibn Abi Talib, y los moderados de entre ustedes adoran a Allah, pero no creen en el mensaje del Profeta Muhammad (BP). Ustedes maldicen al Arcangel Gabriel porque creen que traicionó lo que se le habia confiado. ¡En lugar de entregar el mensaje a Ali se lo dio a Muhammad!”.

Continue con este tipo de relatos mientras mi compañero sonreia a veces, y otras decia: “No hay poder ni fuerza excepto en Allah, Altisimo y Majestuoso”. Cuando termine de hablar, me preguntó nuevamente: “¿Tú eres un profesor que enseña a estudiantes?”. Le respondi: “Si”. el dijo: “Si eso es lo que piensan los profesores, entonces no podemos culpar a la gente común que no tiene cultura”. Dije: “¿Que te propones?”. Respondió: “Perdóname, pero ¿de dónde sacaste esas falsas acusaciones?”. Yo le dije que de los libros de historia y de lo conocido por toda la gente. el dijo: “Bien, dejemos a la gente, pero ¿puedes decirme que libros de historia has leido?”.

Comence mencionando algunos libros, tales como: Fayrul Islam, Duhal Islam, Zhuhrul Islam, de Ahmad Amin, y muchos otros. Preguntó: “¿Desde cuando Ahmad Amin es una autoridad en la Shi‘a?”. Y añadió: “Para ser justo y objetivo, uno debe que remitirse a las fuentes originales reconocidas del tema”. Le dije: “¿Por que debo investigar un tema que es de común conocimiento?”. Respondió: “Ahmad Amin ha visitado Irak, y yo fui uno de los profesores que el conoció en Nayaf, y cuando lo increpamos por lo que habia escrito sobre la Shi‘a, el dijo que lo sentia, que no sabia nada sobre la Shi‘a y que esa era la primera vez que habia conocido Shi‘as. Le dijimos: Esa disculpa es peor que la equivocación, pues, ¿cómo es que sin conocernos ni un poco escribiste todas esas cosas abominables sobre nosotros?”.

Luego añadió: “Hermano, si juzgamos a los judios y a los cristianos acusandolos de estar equivocados, por medio del Coran, esta seria una prueba absoluta según nosotros, pero ellos no la reconocerian. La prueba seria mas fuerte y firme si evidenciaramos sus errores en los libros que ellos creen, de acuerdo a la aleya:

«....Y atestiguó alguien de su misma familia» (Sagrado Coran; 12:26)

Sus palabras cayeron sobre mi como el agua pura sobre un hombre sediento y cambie mi posición de critico molesto a la de inquieto investigador, pues senti que habia un argumento lógico y fuerte; por lo tanto yo debia mostrar humildad y prestar atención.

Le dije: “¿Acaso tú eres de entre quienes creen en el mensaje de nuestro Profeta Muhammad?”. Respondió: “¡La Bendición y la Paz sean con el y su descendencia! Cualquier Shi‘a como yo cree eso. Hermano, deberias asegurarte tú mismo de aquello, hasta que tengas una prueba evidente sobre el tema. No pienses en tus hermanos Shi‘as conjeturando, pues...

«Parte de la suposición es pecado» (Sagrado Coran; 49:12)

Y añadió: “Si verdaderamente deseas conocer la verdad, observala con tus propios ojos, y pon certeza en tu corazón a traves de ellos. Te invito a visitar Irak para que te pongas en contacto con los ‘Ulama Shi'as, como asi tambien con la gente común, y de esa manera reconoceras las mentiras de los tendenciosos y malintencionados”.

Yo dije: “Ha sido mi deseo visitar Irak algún dia para ver sus famosos patrimonios islamicos, los cuales fueron legados por los Abbasidas, y en particular aquellos de Harun Ar-Rashid, pero... en primer lugar, mis recursos financieros son limitados, pues sólo he dispuesto de lo suficiente como para realizar la ‘Umrah. En segundo lugar, el pasaporte que llevo no me permite entrar a Irak”.

el respondió: “Primeramente, cuando te invite a venir a Irak, eso significaba que me haria cargo de todos tus gastos de viaje entre Beirut y Bagdad, de ida y vuelta; y mientras estuvieras en Irak, permanecerias conmigo, porque eres mi invitado. En segundo lugar, con respecto al pasaporte que no te permite entrar a Irak, dejemoslo a Allah, Alabado y Elevado sea, que si Allah ha decretado que visites Irak, entonces sera, aun sin pasaporte. Vamos a tratar de obtener un visado de entrada para ti tan pronto como lleguemos a Beirut”.

Yo estaba contento por aquella oferta y le prometi a mi amigo responder a su propuesta al dia siguiente, si Allah el Altisimo lo queria.

Sali del dormitorio y subi a la cubierta del buque para tomar aire fresco. Tenia un pensamiento nuevo y mi mente volaba por el mar que cubria el horizonte. Glorifique a mi Dios, Quien creó el universo, Quien es El Digno de Elogio. Le agradeci el que me hubiera llevado a ese lugar. Le pedi, Alabado y Elevado sea, que me protegiera de todo lo malo, y que me preservara de los errores y las equivocaciones.

Mis pensamientos vagaban y una serie de eventos que habia experimentado en el pasado, y la felicidad que saboree en mi infancia hasta ese dia, se presentaron ante mis ojos como en una pelicula...Y soñe con un futuro mejor. Sentia como si Allah y Su Mensajero estuvieran proporcionandome un cuidado especial. Mire en dirección a Egipto, cuyas costas aparecieron por última vez en el horizonte, y despedi esa tierra en donde habia besado la camisa del Mensajero de Allah (BP). Ese es el mas precioso de mis recuerdos de Egipto.

Volvi a pensar en las palabras del Shi‘a, las que me dieron una gran alegria, ya que satisfaceria un viejo sueño mio, es decir, visitar Irak, aquel pais que me hacia dibujar en la mente la Corte de Ar-Rashid y Al-Ma’mun, el fundador de Dar-ul Hikmah (Casa de la Sabiduria), que fue procurada por estudiantes de las diferentes ciencias desde Occidente, en los dias en que la civilización islamica estaba en su cúspide. Ademas, es el pais del Shaij ‘Abdul Qadir Al-Guilani, cuya reputación se habia extendido a todos los paises y cuya orden sufi se habia introducido en cada aldea...

Un hombre cuya nobleza superó a la de los demas. He aqui que era una nueva atención de parte de Allah, el que yo pudiera realizar este sueño.

Comence a vagar y a nadar en el mar de la imaginación y de la esperanza, hasta que me despertó el sonido del altavoz que llamaba a los pasajeros para que fueran al comedor por su cena. Me encamine en dirección a dicho lugar, pero encontre que la gente, como de costumbre en cualquier aglomeración, se congestionaba y cada uno queria entrar antes que el otro, y aumentaban los gritos y la confusión.

De repente senti que el Shi‘a cortesmente tomaba de mi ropa para retirarme a un costado y decirme: “Ven aqui hermano. No te abrumes. Ya comeremos mas tarde sin todo este gentio... Te busque por todas partes”. Luego me preguntó: “¿Ya has rezado?”. Respondi: “No, aún no lo hice”. Dijo: “Entonces vamos a rezar. Mas tarde vendremos a comer, cuando estos terminen de gritar y de aglomerarse”.

Me gustó esta idea, por lo tanto lo acompañe a un lugar apartado de la gente, donde hice la ablución; entonces le pedi que dirigiera la oración para ponerlo a prueba y para ver cómo rezaba, aunque tuviera que repetir despues mi rezo. Tan pronto como comenzó con la oración del ocaso (magrib) y empezó a recitar las aleyas coranicas y a leer varias súplicas, cambie de opinión. Senti como si estuviera siendo guiado en la oración por uno de esos distinguidos Compañeros del Profeta sobre quienes tanto habia leido sobre su piedad y temor a Allah. Despues de terminar su oración, extendió las súplicas.

Yo no habia oido antes esas súplicas ni en mi pais, ni en los paises que conoci. Sentia sosiego y tranquilidad cada vez que lo oia alabando al Profeta Muhammad (BP) y a su familia, brindandoles dignos elogios.

Despues de la oración, note lagrimas en sus ojos; ademas lo oi pidiendole a Allah que abriera mis ojos y me guiara.

Fuimos al comedor que estaba casi vacio y el no se sentó sino hasta que yo lo hube hecho. Nos trajeron dos platos de comida, y lo vi cambiar su plato por el mio porque el suyo tenia una porción mas de carne.

Me trataba benevolamente como si yo fuera su invitado. Me contó varias narraciones que yo nunca habia escuchado antes, concernientes a la comida, a la bebida y a los modales en la mesa. Me sorprendió su educación. Rezamos la oración de la noche (‘isha) y las extendió recitando largas súplicas que me hicieron llorar; luego pedi a Allah, Alabado sea, que aclarara mis dudas sobre el hombre, porque, «Parte de las suposición es pecado». Pero, ¿quien sabe?

Me dormi aquella noche soñando con Irak y las Mil y Una Noches, y fui despertado por mi amigo que llamaba a las oraciones del alba (Fayr). Rezamos juntos; luego nos sentamos y hablamos sobre las bendiciones de Allah sobre los musulmanes.

Regresamos a dormir y cuando me levante nuevamente, lo encontre sentado en su cama con un masbahah (especie de rosario islamico) entre sus manos, mencionando el nombre de Allah; por lo tanto me senti mas complacido con el, y le pedi perdón a Dios.

Estabamos almorzando en la cantina cuando oimos desde el altavoz que el buque estaba aproximandose a las costas libanesas y que, con la ayuda de Allah, estariamos en el puerto de Beirut al cabo de dos horas.

Mi amigo me preguntó si es que yo habia pensado sobre el asunto y que era lo que habia decidido. Le dije que si Allah queria y obtenia un visado de entrada, entonces no veia ningún impedimento y le agradeci su invitación.

Llegamos a Beirut donde pasamos una noche, y desde alli partimos hacia Damasco. Tan pronto como llegamos, fuimos a la Embajada de Irak y obtuvimos un visado con tan asombrosa rapidez que no podia creerlo. Cuando dejamos la Embajada el me felicitó y engrandeció a Allah por Su ayuda.

La Primera Visita a Irak

Partimos desde Damasco hacia Bagdad en uno de los coches de una gran Compañia Internacional de Nayaf, el cual tenia aire acondicionado, pues la temperatura llegaba a los 40ºC en Bagdad.

Cuando llegamos, fuimos al barrio de Yamilah, en la zona de Al-Ugal. Entramos a la casa de mi amigo la cual tambien tenia aire acondicionado, y descanse. Luego me trajo una camisa holgada llamada dishdashah.

Me ofreció algunas frutas y comida, y luego los miembros de su familia vinieron a saludarme con respeto y amabilidad. Su padre me abrazó como si me hubiera conocido de antes. En cuanto a la madre de mi amigo, que estaba de pie junto a la puerta y tenia puesto un manto negro, me saludó y me dio la bienvenida desde alli. Mi amigo se disculpó en nombre de su madre que no podia estrechar mis manos porque eso, entre ellos, no estaba permitido. Aquello me sorprendió mucho y me dije a mi mismo: “Esta gente a la que yo acuse de estar desviada de la religión parece observarla mas que nosotros”.

Durante los dias de nuestro viaje juntos, me percate de las nobles costumbres de mi amigo, de su dignidad, su generosidad y su caballerosidad. Tambien note en el una modestia y piedad que antes no habia advertido en nadie mas. Senti que yo no era un extraño, sino que era de su misma casa.

Cuando cayó la oscuridad, subimos a la azotea de la casa donde habia algunas camas preparadas para nosotros. Permaneci despierto hasta tarde divagando: ¿Estaba yo despierto o era un sueño? ¿Estaba realmente en Bagdad, cerca de Saiid ‘Abdul Qadir Al-Guilani? Mi amigo sonrió cuando me preguntó que piensa la gente de Túnez sobre ‘Abdul Qadir Al-Guilani.

Comence hablandole sobre los milagros que se le atribuyen y sobre todos los lugares que se fundaron en nuestro territorio con su nombre, y que el es el “polo del circulo de la existencia”; asi como Muhammad, el Mensajero de Allah, es el Señor de todos los Profetas, ‘Abdul Qadir es el señor de todos los próximos a Allah. Los hombros de todos los santos apenas le llegan a los pies, pues el dijo: “Toda la gente circunvala alrededor de la Casa (de Allah) siete veces, pero la Casa circunvala alrededor de mi y de mis tiendas”.

Trate de convencerlo de que el Shaij ‘Abdul Qadir viene a ver a sus discipulos y seguidores y los trata si estan enfermos y los conforta si estan en desgracia. Yo habia olvidado -o queria olvidar- la influencia de las ideas wahabi sobre mi, que afirman que todo eso es politeismo. Cuando note la falta de entusiasmo en mi amigo, trate de convencerme a mi mismo de que todo lo que yo habia dicho no era correcto. Ademas, le pedi su opinión.

Mi amigo sonrió y dijo: “Esta noche ten buen sueño y descansa de la fatiga del viaje. Mañana, si Allah quiere, iremos a visitar la tumba del Shaij ‘Abdul Qadir”.

Yo estaba absolutamente contento con esa noticia y desee que amaneciera en ese momento. Estaba tan cansado que me quede profundamente dormido y no me levante sino hasta que el sol estaba sobre mi y se pasó el tiempo para Salat-ul fayr (oración del alba). Mi amigo me dijo que habia tratado varias veces de despertarme pero sin exito, por lo tanto, me dejó descansar.

Abdul Qadir al-Guilani y Musa al-Kazim

Despues del desayuno fuimos a Bab-ush Shaij y vimos el lugar que yo siempre habia deseado visitar. Como un impaciente me apresure a llegar para verlo y entre ansiosamente como si fuera a arrojarme en el regazo del mismo Shaij, mientras mi amigo me seguia a donde yo iba.

Me mezcle entre la multitud de visitantes que estaban reunidos alrededor del lugar como lo hacen los peregrinos en la Casa Sagrada de Allah. Algunos de ellos arrojaban puñados de dulces y los visitantes corrian a cojerlos, por lo que rapidamente tome dos. Comi uno por su barakah (bendiciones) y guarde el otro en el bolsillo, de recuerdo. Rece alli, recite algunas súplicas y bebi agua como si lo estuviese haciendo de la fuente de Zamzam.

Le pedi a mi amigo que me esperara hasta que escribiera unas cuantas postales que compre para mis amigos de Túnez para enseñarles fotografias del santuario del Shaij ‘Abdul Qadir con su cúpula verde. Queria probarles a mis amigos y parientes de Túnez las elevadas aspiraciones que me trajeron a este lugar, al que ellos nunca habian venido.

Despues de eso almorzamos en un restaurante del centro de la capital; luego mi amigo me llevó a un lugar llamado Al-Kazimiiah. Sólo conoci ese nombre cuando el lo mencionó al taxista que nos condujo hacia alli. Llegamos a Al-Kazimiiah y apenas habiamos bajado del taxi y comenzabamos a caminar, cuando vi que una gran multitud de personas, tanto hombres como mujeres y niños, caminaban en la misma dirección. Cada uno llevaba algo consigo, lo que me trajo a la memoria la epoca de la Peregrinación.

No sabia a dónde se dirigian, hasta que note un resplandor que provenia de las cúpulas y minaretes de oro. Comprendi que era una mezquita de Shi‘as, ya que yo sabia desde antes que ellos decoran sus mezquitas con oro y plata, cosa que esta prohibida en el Islam. Me senti culpable por entrar a la mezquita, pero debia respetar los sentimientos de mi amigo y seguirlo aunque no me agradara.

Cuando entramos por la primera puerta, observe que algunas personas ancianas estaban tocandola y besandola, por lo que trate de distraerme leyendo una placa que decia: “A las mujeres que no esten cubiertas, no se les permite la entrada”, junto a un dicho del Imam Ali (P): “Llegara una epoca en que las mujeres, aun vestidas, sera como si estuvieran desnudas... etc.”.

Cuando llegamos al santuario, mi amigo comenzó a leer el permiso ritual para entrar, mientras yo miraba hacia la puerta y me asombraba por todo el oro y los grabados que cubrian su superficie, siendo todos ellos, aleyas del Coran.

Mi amigo entró primero y luego lo segui... Mi mente estaba repleta de leyendas y fabulas que habia leido en libros que acusaban de incredulos a los Shi‘as. Dentro del santuario vi grabados y decoraciones que no habia visto antes. Estaba sorprendido por ello y sentia como si yo estuviera en un mundo desconocido y extraño. De vez en cuando miraba con disgusto a aquella gente que iba alrededor de la tumba, llorando y besando sus vallas y angulos, mientras que otros estaban rezando cerca de la tumba.

En aquel momento una tradición del Profeta Muhammad (BP) vino a mi mente, que dice: “Allah maldijo a los judios y a los cristianos por hacer de las tumbas de sus santos lugares de adoración”. Me aleje de mi amigo, quien tan pronto como entró, comenzó a llorar, y lo deje hacer sus oraciones.

Me acerque a la placa que estaba en la tumba, escrita especialmente para las visitas y la lei, pero no pude entender la mayoria porque contenia extraños nombres que yo no conocia. Me aleje del oratorio y lei la Surah de Apertura del Coran (Al-Fatihah) y le pedi a Allah misericordia para la persona que estaba adentro de la tumba, diciendo: “¡Oh Allah!, si esta persona muerta era musulmana, entonces ten misericordia de el, pues Tú conoces mas de el que yo”.

Mi amigo se acercó a mi y me murmuró al oido: “Si deseas algo, mejor pidele a Allah en este lugar, porque lo llamamos La Puerta de los Ruegos”. Que Allah me perdone, pero no puse mucha atención a lo que me dijo, sino que estaba mirando a los ancianos con turbantes negros o blancos en sus cabezas y las marcas de prosternación en sus frentes. Tenian largas barbas perfumadas que, junto a sus penetrantes miradas, acentuaban su dignidad.

Tan pronto como uno de ellos entraba al santuario, comenzaba a llorar. Me preguntaba a mi mismo: “¿Es posible que toda esta gente entrada en años, estuviera equivocada?”.

Sali desconcertado y sorprendido por lo que habia visto mientras mi amigo caminaba hacia atras como un signo de respeto, a fin de no volver su espalda al sepulcro.

Le pregunte: “¿De quien es ese sepulcro?”. el dijo: “Del Imam Musa Al-Kazim (P)”. Pregunte: “¿Quien es Musa Al-Kazim?”. Respondió: “¡Glorificado sea Allah! Ustedes, nuestros hermanos de la escuela Sunni, abandonaron la pulpa y se aferraron a la cascara”.

Yo le respondi con enfado: “¿Que quieres decir con que abandonamos la pulpa y nos aferramos a la cascara?”. el me serenó y dijo: “Hermano, desde que llegaste a Irak no dejaste de hablar de ‘Abdul Qadir Al-Guilani, pero, ¿quien es ‘Abdul Qadir Al-Guilani para que atraiga toda tu atención?”.

Respondi rapidamente y con orgullo: “El es uno de los descendientes del Profeta, y si hubiera habido un profeta despues de Muhammad, hubiera sido ‘Abdul Qadir Al-Guilani, pueda Allah estar complacido con el”. el dijo: “Hermano As-Samawi, ¿conoces la historia del Islam?”.

Le respondi sin titubear: “Si”. Pero en realidad lo que yo conocia de la historia del Islam era muy poco porque nuestros maestros y profesores nos impedian aprenderla, ya que afirmaban que es una historia negra y oscura, y no tiene provecho el leerla. Recuerdo, por ejemplo, que cuando nuestro profesor de Retórica estaba enseñando el discurso llamado Shaqshaqiiah del libro Nahy-ul Balagah, del Imam Ali, yo estaba desconcertado, como tambien lo estaban muchos estudiantes a medida que lo leiamos. Me atrevi a preguntarle al profesor si estas eran verdaderamente las palabras del Imam Ali. el respondió: “Definitivamente, ¿quien mas podria haber tenido esta elocuencia aparte de el? Si no fueran sus palabras, los sabios musulmanes como el Shaij Muhammad ‘Abduh, el Mufti (jurisconsulto musulman) de Egipto, no se hubieran ocupado de su interpretación”.

Entonces le dije: “Imam Ali acusó a Abu Bakr y a ‘Umar de haberle usurpado su derecho al Califato”.

El profesor se enfureció y me respondió energicamente y me amenazó con expulsarme de la clase si hacia otra pregunta como esa, y añadió: “Nosotros enseñamos Retórica y no Historia. A nosotros no nos conciernen los sucesos que ennegrecieron las paginas de la historia, como las intrigas y las sangrientas guerras entre musulmanes, y asi como Allah ha limpiado la sangre de nuestras espadas, limpiemos nuestra lengua y no les censuremos”.

Yo no estaba satisfecho con esa explicación y quede indignado con ese profesor que nos estaba enseñando Retórica sin ningún sentido. Trate en muchas ocasiones de estudiar la historia del Islam pero no tenia suficientes referencias ni la posibilidad de conseguir libros adecuados. Ademas, ninguno de nuestros sabios y ancianos se interesaba en el tema, y me parecia como si todos se hubieran puesto de acuerdo para olvidar todo sobre ello y no investigar el asunto. No habia nadie que tuviese un libro de historia completo.

Cuando mi amigo me preguntó por mi conocimiento sobre historia, yo sólo queria ponerme a la defensiva, por lo que le respondi positivamente, pero en mi interior me decia: “Es una historia oscura, nefasta y sin provecho, llena de luchas, intrigas y contradicciones”.

el dijo: “¿Sabes cuando nació ‘Abdul Qadir Al-Guilani?”. Respondi: “Aproximadamente entre los siglos sexto y septimo”.

Dijo: “Entonces, ¿cuantos siglos hay entre el y el Mensajero de Allah?”. Respondi: “Seis siglos”. el dijo: “Si hay dos generaciones como minimo en un siglo, entonces hubo por lo menos doce generaciones entre ‘Abdul Qadir Al-Guilani y el Mensajero”.

Dije: “Asi es”. Entonces dijo: “Este es Musa ibn Ya'far ibn Muhammad ibn Ali ibn Al-Husain ibn Fatima Az-Zahra (P), lo cual remonta su origen hasta su abuelo, el Mensajero de Allah, a traves de cuatro generaciones solamente. De hecho, el nació en el segundo siglo de la Hiyrah (emigración del Profeta Muhammad (BP) de La Meca a Medina), por lo tanto, ¿cual de los dos es mas cercano al Mensajero de Allah? ¿Musa o ‘Abdul Qadir?”.

Sin pensar, respondi: “el, por supuesto, pero, ¿por que nosotros no lo conocemos, ni oimos a la gente mencionarlo?”. Dijo: “Este es el punto, y por eso es que te dije -permiteme que lo repita- que ustedes han abandonado la pulpa y se han aferrado a la cascara; por lo tanto, no lo tomes a mal y perdóname”.

Hablabamos, caminabamos, y de vez en cuando nos deteniamos, hasta que llegamos a un centro de estudio donde estaban reunidos profesores y estudiantes discutiendo ideas y teorias. Cuando nos sentamos alli, observe que mi amigo comenzó a buscar con la mirada entre los presentes, como si tuviera una cita con alguno de ellos.

Un hombre del grupo vino hacia nosotros y nos saludó. Me percate de que era un colega de mi amigo de la universidad, al que preguntó sobre otra persona de la que, por el dialogo, supe que tenia algún tipo de doctorado y que llegaria de un momento a otro. Mi amigo me dijo: “Te traje a este lugar con el propósito de presentarte a un especialista doctorado en Investigaciones Históricas, quien es profesor de Historia en la Universidad de Bagdad. el obtuvo su doctorado presentando una tesis sobre ‘Abdul Qadir Al-Guilani; el te sera mas útil, con la ayuda de Allah, pues yo no soy especialista en Historia”.

Bebimos zumo fresco hasta que llegó el historiador, entonces mi amigo se dirigió hacia el y despues de saludarlo me presentó. Luego le pidió que me diera una breve reseña histórica sobre ‘Abdul Qadir Al-Guilani y despues se disculpó y fue a atender otros asuntos. El historiador pidió un refresco para mi y comenzó preguntandome el nombre, por mi pais y por mi trabajo, y me pidió que le hablara sobre la reputación que tiene ‘Abdul Qadir en Túnez.

Le di bastante información sobre el tema y le dije que la gente pie

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